
Operación “Esperanza, temblequeo y tía María”
[ Hay que explicar el por qué del título de la “Operación”: ]
Operación “Esperanza [por la de encontrar una sima cercana a la población de Almargen, de la que nos había hablado el P. Alberto Riera de la ULC] , temblequeo [porque en abril (si es lluvioso) todavía no castiga el sol en Andalucía] y tía María” [porque la única mochila que nuestros compañeros del grupo nos habían dejado, se abarrotó con la comida para varios días y con el material espeleológico y de acampada. No exagero mi recuerdo: debía pesar veinte kilos largos. Cargamos con ella, alternativamente, los dos participantes en la salida: José Ignacio Fernández Martínez y Pedro Plana Panyart.
Empieza el cuaderno escribiendo Pedro. ]
Sábado, 6/4/1963
Salimos de Córdoba el sábado a las 9'30 de la noche, en un “Citroên 2 cv.” furgoneta [haciendo “dedo”]. Nos encontramos, antes de llegar a Aguilar , dos cajas de cervezas [caídas de algún camión de reparto. El conductor que nos llevaba se quedó con una caja, y de la otra (insistió y aceptamos de buen grado) su contenido fue a parar con trabajos al interior de “tía María”]. Llegamos a Lucena en donde acampamos en una zona de repoblación forestal, a las 11'30.
Domingo, 7/4/1963

Lunes, 8/4/1963
Nos levantamos a las 9'30 y nos llevamos los bártulos hasta la carretera, para ordenarlo todo y desayunar. A las 11'15 ha parado un “SEAT 600” matrícula de B, con un sudamericano [centroamericano] al volante. [La alternancia en los tiempos: presente/pasado, dependía de la hora a la que nos poníamos a escribir los recuerdos del día o, quizá, del hambre que tuviéramos en ese momento]. Nos ha llevado hasta la segunda carretera de Bobadilla . Allí, al poco tiempo, nos ha parado un “Citroên” con otro sudamericano, que conocía al anterior. De él nos ha dicho que es el ex-guarda espaldas del jefe de las fuerzas aéreas y lugarteniente del General Trujillo (de El Salvador) [Leónidas Trujillo era Presidente de la República Dominicana y fue muerto a tiros en 1961. No sé si la atribución a El Salvador fue error nuestro, al recordar mal lo que escribimos, o de nuestro comunicante] , por lo que al voltear la tortilla, tuvo el hombre que emigrar y ahora está de capataz en una finca de Bobadilla. De 11'45 a 12, nuestro último conductor nos ha traído hasta Campillos , dejándonos, muy amablemente, en el cruce de las carreteras de Morón y de Ronda, que pasa, esta última, por Almargen.
Hemos estado esperando un rato, pero, pensándolo bien, quizá la sima que buscábamos no estuviera en el mismo Almargen, y además, el tío que nos había traído dijo que por Sierra de Yeguas había unas cuevas importantes. Así que decidimos dejar el macuto en la gasolinera, después de informarnos perfectamente, y nos llevamos el material espeleológico a mano, hacia Sierra de Yeguas, a donde fuimos andando. El tiempo se puso lluvioso y decidimos hacer señas a un tractor con remolque, que iba en aquella dirección. Nos dejó a doscientos metros del pueblo, haciéndonos bajar a la vista de una pareja de guardias civiles [ya entonces no estaba autorizado llevar personas en el remolque].

A las 4'30, después de asegurar la cuerda de nailon en el exterior, nos introdujimos en la estrecha boca de piedra, hasta llegar, a los seis metros de recorrido en horizontal, a la boca de la sima propiamente dicha. Después de hacer bajar por el pozo el carburo [carburero] encendido, que se quedó enganchado en la pared al izarlo, echamos la escala por la vertical y asegurado por el cabo de cuerda libre (del otro pendía el carburo enganchado) descendí, superando dos voladizos, hasta unos ocho metros de profundidad. Desde allí descolgué el carburo recuperado más arriba, toda la longitud que permitió la cuerda. Pude observar que el pozo continuaba con una ligera inclinación.
[Sigue escribiendo Pedro]. A nuestra vuelta al pueblo hablamos con el veterinario y el ingeniero, que nos invitaron a café. Después de hablar sobre las posibilidades de la sima y prometiéndoles que debíamos volver, nos fuimos con el ingeniero en su coche, que nos llevó hasta Antequera . Nos dejó a la salida de la población, en la carretera de Málaga.
[Martes, 9/4/1963

En Bobadilla , con tiempo, pasamos por taquilla. Tercera iba completa. ¡De perdidos, al río! Nunca jamás, ni antes ni después, había viajado el Gúlmont con tanto lujo, en SEGUNDA clase de medio pelo. Hicimos un viaje de vuelta, no diré como reyes, pero sí como dos infanzones al cuidado de nuestra reina.]

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