
sábado, 15 de agosto de 2009
2006.- La aldaba mora. 1ª serie de fotos de CAB

CARLOS ACAZ BIESA

El 27 de Noviembre de 2008 falleció CARLOS ACAZ BIESA, tras pocos meses de grave enfermedad, a los 58 años de edad.
Fue miembro del GÚLMONT durante su estancia en la ULC, entre 1963 y 1968.
En 1968 participó en el segundo descenso a la Sima de Cabra. Su gran afición por la espeleología marcó su trayectoria profesional en Navarra, su tierra natal, donde ocupó diferentes cargos en la Diputación Foral, gestionando una gran parte de la actividad espeleológica desarrollada en ese territorio, durante más de veinticinco años. Ha trabajado junto a Isaac Santesteban en estos cometidos y a ellos dos se debe la promoción del Catálogo Navarro de Espeleología.
Compartimos su presencia en Córdoba en el reencuentro del Gúlmont de octubre de 2006. De entonces son estas fotografías.
A su esposa, Conchi Mendive y a su familia, queremos desde aquí tratar de acompañar en el dolor.
Carlos permanecerá en nuestra memoria.
Las fotos son de Conchi Mendive y de Ramón Peris
sábado, 8 de agosto de 2009
1998 - Crónica del primer reencuentro

Viernes, 2 de octubre de 1998.
Se produjo el primer contacto en Córdoba hacia las 22 horas, en el Hotel Alfaros, asistiendo José Ignacio Fernández, Ricardo Veroz, Luis Merino y el abajo firmante, con algunas de las contrarias. Se procedió a la velada de rigor, tras una cena de tapeo con montilla en Casa Pepe, junto a la Torre de la Malmuerta. Cierre del establecimiento y quedada para el día siguiente.
Sábado, 3 de octubre de 1998.
Salida sobre las 11 h, hacia Cabra.
Ascensión al Picacho de Ntra. Sra. de la Sierra (en coche, ya se puede).
José Ignacio, Gloria, Berta, Ricardo y Pedro

Comida en Cabra (bar Andrés, recomendable).
Andada hasta la Sima, por un camino nuevo entre olivares (Ricardo, José Ignacio, Gloria de José Ignacio y yo). Ni el viejo camino pedregoso, ni el cortijo de la Sima, existen ya. En la boca, semi cubierta por la eterna higuera que tiene todo su follaje de verano, nos hacemos la foto, rememoramos y nos vamos.

Ha hecho buen tiempo. Refresco final en el bar La Mezquita, que no tiene ya memoria de la recepción que dispensó a los gulmoneros en 1963, hasta que nos echa (por incompatibilidad) un macro-tele vidente amante de la megafonía golera.
Cenamos en Córdoba, en tasca barullera y damos un garbeo nocturno y pausado por la tranquila Plaza de la Corredera.
Domingo, 4 de octubre de 1998.
Llueve durante la noche.
Visita a la Mezquita, cortada por la misa, en la que expulsan a los turistas que no profesan declaradamente. Puente romano y Alcázar de los Reyes Cristianos. Comida en La Fragua (Judería). Lluvia fuerte, refugio a salto de mata en puertas de patios y restaurantes, hasta llegar a la claudicación de un taxi que nos devuelve al Hotel.
José Ignacio y yo nos vamos a ver la Laboral.
Despedida de Ricardo y su esposa en el hotel, tras un intercambio de documentaciones incunables.
La última cena se hace, casualmente, en la Casa de Galicia, de Córdoba, con mariscada y Albariño, después de haber intentado localizar sitios donde cenar, por media Córdoba mora.
Lunes, 5 de octubre de 1998.
Salimos de Córdoba el día en que se cumplen los CUARENTA AÑOS de nuestra llegada a la Universidad Laboral.
La Córdoba de mi cuarto lustro, fue poco conocida para mí, porque sólo me dejaban bajar a ella de mes en mes, de tres a seis, al principio, y después porque prefería salir al campo, y aún ese corto tiempo de libertad era dilapidado en un banco corrido del "paraíso" en el cine "Gran Capitán" o en el "Duque de Rivas", a cambio de las dos con cincuenta que costaba la entrada. Tras la película, o películas si era sesión continua, teníamos que darnos prisa en pasear un poco al trote por el entorno de la plaza de las Tendillas, a fin de llegar a tiempo a los Jardines de Colón, de donde salía puntualmente el autobús de la Laboral, para que nos diera tiempo de comer a pasabolo un mini-bocadillo de mejillones en escabeche que acababa con nuestro presupuesto dominical de un duro. Aquel bar, el Bar Colón, ya no existe. El edificio de dos plantas en el que se hallaba, dejó el solar libre para una acera amplia y otro edificio en diedro de vertical infinita, de frente de cristales y hormigón, como los de cualquier ciudad que haya cambiado ante nuestros ojos.
Naturalmente, faltar de Córdoba durante treinta y cinco años y volver ahora, se nota. Porque Córdoba ha ido cambiando también, paralelamente a las demás ciudades. Mis escasas referencias se enmascaran entre los modernos edificios y comercios luminosos. Los fustes de columnas romanas que entonces se habían hallado esparcidas bajo un solar, hoy arañan el cielo, junto a edificios de estilo indefinible. Pero los arquitectos que atentan contra el firmamento, muy abundantes en otras ciudades, parecen ser minoría aquí, porque, al asomarse hoy a una buhardilla, puede uno ver aún las agujas, torres o espadañas de las cien iglesias de Córdoba la Llana.
Reconocí, porque junto a ella me llevó Veroz para cenar, la torre de la Malmuerta. Está igual que entonces, cuando bajo su estrecho arco pasaba el autobús que nos traía desde la Laboral, asomándose poco a poco para no encontrarse en la estrechura con algún carro de mulas que discurriera en sentido inverso. Después, me dijo Veroz, habían puesto semáforos. Pero ahora, está en medio de una plaza con una amplia calle que la rodea, y los vecinos, a ambos lados, pueden contemplarla a vista de pájaro desde sus casas. Aledaña está una nueva Escuela Universitaria, feudo de D. Ricardo, en la que da sus clases de Economía.
Si Córdoba ha sido modificada por mano de hombres o de dioses (ellos se dejan llamar arquitectos, por modestia), no ha cambiado igual la Universidad Laboral. Aunque cuando fue desocupada por los dominicos, a media década de los 80, quedó francamente abandonada, desde que fue asignada a la Universidad de Córdoba se ha vuelto a cuidar. Hay tres o cuatro empresas constructoras emplazadas cada una en un colegio, y se ha emprendido una notable remodelación que afecta al incremento de una planta elevada sobre las terrazas, al corte de los pasillos periféricos y a la nueva construcción de edificios complementarios unos e independientes otros. Pero lo más llamativo que ha producido el paso de estos treinta y cinco años, es la invasión del espacio aéreo entre los edificios existentes, por parte de la vegetación, arbustiva entonces, y de verdadero y magnífico bosque de pinos, morales y acacias espinosas, ahora. Apenas si asoman sobre las copas arbóreas las edificaciones medianas, como el gimnasio, la piscina cubierta y los talleres pre-vocacionales, de la zona occidental y la colonia de profesores hay que ir a buscarla bajo una selva.
El inmenso patio central, el teatro griego y el Paraninfo tienen la misma presencia. Pero el majestuoso casquete hemisférico de la iglesia, se encuentra emulado en altura por los pinos que entonces eran poco más que plantones.
El cambio es una característica de la Arquitectura y del Urbanismo, que se apoyan en las abscisas del tiempo. También, claro está, lo es del reino vegetal.
Pero no sucede lo mismo con la gente. Sobre todo, con la gente del GULMONT. Bien es cierto que, entre los asistentes a la convocatoria del ENCUENTRO DE GULMONEROS, el día 2 de Octubre de 1998, se notaba una cierta secuela de la lejía del tiempo en alguna que otra barba, o el efecto geodésico de un ligero achatamiento por los polos del eje vertical de casi todas las siluetas presentes, resultado de las muchas vueltas dadas. Pero en lo fundamental, las personas lo siguen siendo y las características de los sesenta, siguen siendo características en los noventa. Vaya como ejemplo el ¡GULMONT, TRA-CA-TRÁ! que nos soltó en el oído (directamente en el interno) Santiago Pérez Gago, nada más descolgar el teléfono, o las ganas de re-descender la sima de Cabra, de José Ignacio, que quería traer "unas cuerdas" para asomarse al balcón de la primera galería. Pude convencerle, para que adoptara una actitud más sosegada, exponiéndole que yo, puedo bajar y subir las verticales que sea menester, pero que luego, preciso de un tiempo de recuperación de músculos y recomposición de articulaciones que, por falta de días de vacaciones, no me puedo tomar, ya que requiero algunos meses para ello. Tampoco yo, he cambiado gran cosa.
Pedro Plana Panyart
Como conclusiones de este PRIMER RE-ENCUENTRO de 1998, hay que remarcar:
* Nos hemos reunido cuatro gulmoneros
Ricardo Veroz Herradón
Luis Merino Guerrero
José Ignacio Fernández Martínez
Pedro Plana Panyart
* Hemos localizado, además, a
Santiago Pérez Gago
Alfredo Tirso Bautista
Jesús Ortiz de Salido Calvo (respondió a la 1ª circular el 1/10/98, por motivos imputables a políticos y concejales).
* Se ha elaborado la maqueta del libro "LA SIMA (en el tiempo del GULMONT)", de la que se han hecho doce ejemplares, dados a los asistentes y enviados a los localizados. Se procurará publicarlo, por considerarlo de interés para la historia espeleológica andaluza, y así podérselo facilitar a cuantos gulmoneros puedan ir apareciendo.
* Se intentará extender la malla de los gulmoneros localizados, para poder realizar próximas convocatorias de ENCUENTROS. No se deja establecida la periodicidad de éstos.
* Se intentará interesar a los organismos oficiales pertinentes, para involucrarles en actos que tengan como marco a la Sima de Cabra, a la hora de celebrar el CUARTO CENTENARIO de la PUBLICACIÓN DEL QUIJOTE (2005) [Iniciativa expresa de José Ignacio].Ir a la página inicial:
http://indicedelgulmont.blogspot.com/
1961 - 1968. Algo más de historia del Gúlmont.
D:\Gulmont 2006\2006_ Preparación Gúlmont \11-Efemérides \GULMONT Cronología \1961_GUL
[Recopilación de notas sueltas de diversos blocs y agendas, que deberán ser desarrolladas]1961
Sábado, 8 de abril de 1961. Fotos en talleres: Aula 3ºB de Instaladores Electricistas.
Domingo, 9 de abril de 1961. Almodóvar del Río. [Fotos]
1962
Domingo, 28 de enero de 1962. Almodóvar del Río. [Fotos].
Lunes, 29 de enero de 1962. Almodóvar del Río. Vuelta.
Domingo, 18 de marzo de 1962. Primer encuentro con la Sima de Cabra: José Ignacio Fernández Martínez, Alfredo Tirso Bautista, Ricardo Veroz Herradón, Jesús Ortiz de Salido (Raca), Pedro Plana Pañart.
1963
Domingo, 17 de febrero de 1963. Fotografía del bisonte de la sala del Gúlmont.
Domingo, 24 de febrero de 1963. Bajada a la Sima de Cabra.
Sábado, 23 de marzo de 1963 Almodóvar del Río. [Fotos]
1964
Jueves, 23 de julio de 1964. Inicio de la Operación "Alto Ebro", por José Ignacio Fernández Martínez y Pedro Plana. Acampada en Pesquera de Ebro. Exploración de la cueva VANZA o del BOL y las cuevas de las FRAGUAS.
Viernes, 24 de julio de 1964. Con el pastor Bonis, en Sobrepeña: Cueva de la MORITA y Cueva de CUBILLO del Butrón.
Sábado, 25 de julio de 1964. Con la guía del pastor Bonis: Cueva de SAN QUINCE. Tormenta de relámpagos en el exterior y truenos bajo tierra.
Miércoles, 5 de agosto de 1964. José Ignacio parte hacia Carranza, con intención de volver cuando empiece la Operación “OG 64”.
1965
Jueves, 22 de julio de 1965. Cueva de SAN MIGUEL EL VIEJO (Peña de Angulo): Concluida la topografía hasta la Sala de la Cascada. No se ha rebasado la exploración de este punto.
Viernes, 23 de Julio de 1965. Cueva de la GALLINA (topografía). Desmantelamiento del campamento y almacenaje en el molino de Quincoces.
Sábado, 24 de Julio de 1965. Finaliza el Campamento Intersocial Edelweiss - Gúlmont - G.E.C.
1966
Sábado, 2 de Abril de 1966. al
Domingo, 24 de Julio de 1966 y
Lunes, 25 de Julio de 1966. Campamento experimental Scout. Simas de Lastras de la Torre y Cueva del Agua (Quincoces de Yuso): Toma de nivel hídrico.
Domingo, 14 de Agosto de 1966. al Martes, 16 de Agosto de 1966, Ojo Guareña. [Diario aparte] Sima DOLENCIAS.
Miércoles, 7 de Septiembre de 1966: Operación "Asturias". Gúlmont - Edelweiss. Inicio.
Jueves, 8 de Septiembre de 1966. Cueva LA BACHOTA (sima). Puerto Pinos (Pola de Lena). Cueva de VEGUINACHARGA.
Domingo, 11 de Septiembre de 1966. Final.
1967
Sábado, 20 de Enero de 1968. Cueva del REGUERILLO. Torrelaguna (Madrid). José Ignacio Fernández Martínez y Pedro Plana Pañart. Visita general hasta el 2º piso y comienzo del laberinto del 3º. Coincidimos con un grupo de la OJE (Grupo Espeleológico "Latina"), que nos recogen por la mañana en Patones con su microbús y nos dejan por la tarde, de regreso, en Torrelaguna.
Sábado, 24 de Febrero de 1968. Pedriza - Manzanares el Real (Madrid). Excursión conmemorativa "1er. Lustro Conquista Sima de Cabra". Hemos acordado encontrarnos en la Plaza Castilla, de donde sale el autobús de Manzanares el Real, a las 5’45, para no andar con prisas. Rodolfo se persona precipitadamente a las 6 y cinco, con el consiguiente retraso en la salida; estaba previsto y por tanto "la excursión empieza normalmente". También estaba previsto que tendríamos el tiempo en contra; cuando el anuncio es negativo, el "hombre del tiempo" no falla, pero la fecha es la fecha y hay que celebrarlo como sea, aún a costa de una mojada. Nuestro proyecto es adquirir una buena visión de conjunto de la Pedriza, pues dos de los cinco asistentes, Alduán y yo, somos nuevos en este terreno. El viaje es, afortunadamente, lo suficientemente largo para recapacitar: intentamos rememorar una fecha grande del Gúlmont con las "gulmonadas" que se presenten necesarias, pero el intentar pasar la noche bajo la visera del Tolmo, a la .vista de las añoradas estrellas, con la seguridad de que nos chuparemos una soberana empapada y de que, además, no veremos las estrellas, pasa ya a ser una primada, por lo que José Ignacio propone pasar la noche en el recio castillo de Manzanares, con lo que tendremos ocasión de rememorar nuestras lejanas incursiones en el castillo de Almodóvar.
Sábado, 30 de Marzo de 1968. Pedriza - Manzanares el Real (Madrid). Salida de Madrid a las 6 p.m. Subimos hasta el Tranco (últimas casas de Manzanares el Real) donde buscamos habitación para dormir en cama y aprovechamos las últimas horas de luz para hacer prácticas de pitonaje (agujerear) con el rampluj, en una roca granítica cercana (en el camino a la Pedriza, junto a las claras aguas del Manzanares).
Domingo, 31 de marzo de 1968. Pedriza - Manzanares el Real (Madrid). Salida de prácticas y entrenamiento. José Ignacio Fernández y Pedro Plana. De mañana el tiempo amenaza lluvia. Llegamos hasta el refugio de la Sociedad Peñalara, donde nos refugiamos de una racha de lluvia en el porche. Pasada ésta vamos hasta el Tolmo, donde un grupo de unos quince escaladores están reunidos bajo el cobijo donde han vivaqueado algunos de ellos y donde otro está intentando dar una exhibición de escalada artificial. Nosotros, tras desayunar, nos despedimos y salimos hacia el Pájaro. Tras nosotros llegan dos grupos de los que habíamos dejado en el Tolmo. El primero empieza a escalar el Pájaro por su vía Sur. Les vamos siguiendo hasta que superan el paso de la Cola. Vamos hacia la vía normal para hacer la variante de la vía Gúlmont. Me giño y lo dejamos, muy en contra de José Ignacio, a la mitad, y continuamos por la normal, hasta coronar la testa del picacho. Regreso rápido para coger el coche de vuelta.
Miércoles, 10 de abril de 1968. Sima de Cabra. Primera avanzada de tres miembros. Instalación de campamento y escala.
Jueves, 11 de abril de 1968. Sima de Cabra. Penetración: 18 h. Descenso de tres espeleólogos. Comunicación telefónica permanente con la superficie. Participantes: Rodolfo Fernández Rodríguez, J. M. González Moral, Rafael Fernández Martínez, J. Ignacio Fernández Martínez, Amadeo Blasco Bonancía, Carlos Acaz Biesa, Pedro Plana Pañart, Losa, Echevarría, Díez Solas, Corcuera.
Viernes, 12 de abril de 1968. Hay roedores en el fondo. Exploración de las aberturas intermedias por un segundo equipo de dos espeleólogos, hasta -45 m. Topografía del fondo. Fuertes rachas de lluvia.
Sábado, 13 de abril de 1968. Descenso de un tercer equipo, de tres, por el pozo Gúlmont. Uno baja por él hasta el fondo. Uno del fondo sube a topografiar la nueva vía. Se extrae el material intermedio. Fuertes rachas de lluvia, todo el día.
Domingo, 14 de abril de 1968. Sima de Cabra. Terminan las operaciones de salida a las 17 h. Jocoso sol de despedida.
Domingo, 12 de mayo de 1968. Salida a la Pedriza (Manzanares). J. Ignacio, Rafa, Rodolfo y Plana. Escalada de la Pared de Santillana. [Fotografías].
Sábado, 18 de mayo de 1968. Escuela de Topografía (1º A y B). Marcha de prácticas de Orientación. Hoja de San Martín de Valdeiglesias. Comienzo la marcha con Aventín (grupo 10º). Tras el "control" intermedio me uno con Vázquez Reneo y otro, y en el descenso de la última ladera arrastramos a Rueda y Zamora. Comenzamos a las 11 h. y llegamos hacia las 14,30 ó 14,45 h.
Domingo, 19 de mayo de 1968. Visitamos a Fernando, en la Universidad Laboral de Alcalá de Henares.
Miércoles, 22 de mayo de 1968. Alquilamos un Seat 600, J. Ignacio, Rodolfo, Rafa y yo. Lo inauguramos en un viaje previo hasta El Pardo.
Jueves, 23 de mayo de 1968. Con el 600 hacemos la ruta Madrid - El Escorial [parada] - Ávila [parada] - Segovia - Madrid.
Domingo, 2 de Junio de 1968. Salida a la Pedriza. J. Ignacio, Rodolfo, Plana. Escalada artificial de una de las Buitreras. [Diapositivas: José Ignacio].
Domingo, 9 de Junio de 1968. Escalada Pared Sur del Pájaro. José Ignacio y Rodolfo. [P3?]
martes, 24 de marzo de 2009
Las rutas ibéricas de Mariano Olivar González
| A Mariano Olivar se le conoció dentro del Gúlmont con el apodo de El Felino. No hace falta explicar las razones, que serán evidentes para quienes le recuerden. Alguien se refirió a él un día con ese apelativo y todos entendimos de quién hablaba. Era como un león modesto cuyos andares y su forma de adaptarse al terreno daban la impresión de que era una parte inseparable del paisaje de aquél entorno al que los demás accedíamos difícilmente, ya fuera un llano inacabable o un monte áspero, y del cual era imposible que se desprendiera, clavado siempre a cuatro garras, por más que la tierra entera se hubiese vuelto del revés. Físicamente, la estampa de Mariano daba confianza. Aunque de estatura no muy excedida, la ancha constitución ósea y muscular daba el crédito debido a sus pasos y a la necesaria resistencia que requerían aquellas interminables y tenaces secuencias de las rutas. Porque Mariano estuvo en la primera fila cuando Santiago Pérez Gago inventó aquello de “descubrir España” (geográfica y humanamente) quemando las suelas de las botas. | ![]() |
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| Pero por dentro de aquella apariencia maciza vivía un poeta bajado de la montaña asturiana, que según quienes lo habían conocido pocos meses antes que yo, se vino a Córdoba con notables dificultades para hablar en castellano. Pero sabía escribir, y aprendió a vocalizar en el enrevesado idioma cervantino, y acabó dándonos sopas con honda idiomática a todos, sin tener por ello, que olvidarse del querido asturianu. Las crónicas de las salidas del Gúlmont en las que participó, son un ejemplo del buen trabajo que se puede hacer cuando el medio en el que uno se mueve, interesa realmente. Y el Gúlmont nos interesaba. | ||||
| En la Semana Santa de 1961, diez esforzados andarines fueron de Córdoba a Sevilla a pie. Fue la primera actividad notable del grupo, aún sin nombre. Muchos de ellos le tomaron gusto a lo de conocer el mundo “haciendo camino al andar” y la idea empezó a organizarse. Aquella memorable marcha de Córdoba a Sevilla inició el pormenorizado cosido de las pieles de la península ibérica que el Gúlmont anduvo, paso a paso, y que Gago protagonizó a lo largo de varios años, con Olivar por compañero habitual. |
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Ya con el nombre de Gúlmont, del 1 al 25 julio de 1961, se hizo el recorrido a pie desde Córdoba a Sama de Langreo. Fue la “Ruta de la reconquista”, desde las flores de Linares a los riscos de Covadonga. Sus realizadores fueron los Ri-Ma-Sa (Ricardo Veroz, Mariano Olivar y Santiago Pérez Gago), que habrían de llevar a cabo, juntos, otras muchas.
Mariano, por correo-e, me puntualiza: "La ‘Ruta de la Reconquista' - para mi era de la ‘Conquista', de sur a norte, como los moros- fue del 1 al 23 de julio, día de mi cumpleaños, por eso mi madre ya nos había visto en sueños la noche anterior, tal como llegamos. Veroz se quedó en Ávila con los pies en llagas, por eso Rodolfo se unió a nosotros hasta el final. Me dejé una muela por el camino, no me acuerdo en que parte de León, pero gracias a un buen coñaq, o aguardiente, regado a leche de cabra, continuamos viaje."
También los Ri-Ma-Sa realizaban la Ruta del Quijote, en el verano del 62. No tengo datos de ella.
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| En el verano de 1963, Santiago y dos compañeros realizaron su Ruta del Cid por las tierras del poema, desde Valencia hasta Burgos. (La hoja informativa de 1º de octubre de 1963, sólo habla del P. Gago; En el nº 2 del boletín, de diciembre del 63, se citan a RUTA = Sambad Ramos, DEL = Castro Hermida y CID = Gago). Pero esta merece hoja aparte, que se hará. |
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| El 4/01/1964, Mariano escribe a P3, en Terrassa, desde Luanco, para anunciarle que irá a trabajar a Barcelona y promete “una visita de cortesía” a P3 y a José Ignacio Fernández, que está en la Universidad Laboral de Tarragona. Otra carta a P3, la escribe el 6 de febrero desde Gavà (Barcelona), donde ya trabaja en la empresa Cerdans, de construcciones metálicas. Unos días después nos encontramos los tres en Tarragona y desde entonces, yo ya no volví a verle hasta el año 2006. |
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La marcha estival programada por Gago para 1964, fue la “Ruta a las Fuentes de España”, Ebro arriba, hasta los Tres Mares. Pasaron por Burgos; yo estaba ausente y les recibió mi hermano Joaquín, que les hizo una corta filmación a la salida de casa y en la estación del FC. Los “Rimasa menos uno” (Mariano había entrado en quintas) salieron de Miranda de Ebro el 1º de Julio. | |||
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El 6 de julio estaban en Villarcayo | |||
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(postal: “Desde estos telares de campaña, chorizo y otras hierbas; desde estos planos castellanos, a esos telares de paños y a esos Plana catalanes, te mandamos mazapanes; a tu hermano el muy tirano, que le peguen en … Los RIMASA-1”); | |||
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el 16 en Cervera de Pisuerga | |||
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(postal: “Joaquín, calavera: desde esta infame Cervera, te escriben por vez postrera quienes tienen una panadera caminera. A tu hermano, el pollo pera, que le de una … El 20 estar a la espera, para comer la ternera en la casa ‘La Hechicera’. Los RIMASA-1”); y el 20 volvieron a Burgos, donde ya pude recibirles y se comió, la ternera. | |||
| Un pensamiento intranscendente intercalado: Desde la cumbre del Tres Mares, en la Pernía palentina y dando vista a las rías de Unquera y San Vicente por la vertiente cántabra, el esforzado ascensionista puede experimentar el gozo de mear en círculo, a sabiendas de que contribuye simultáneamente a engrosar los caudales de los ríos Pisuerga, Ebro y Nansa, por lo que participa en la alimentación de diversas faunas terrícolas y marinas, saliendo de ello beneficiados a la postre, los fletanes del Atlántico, las lubinas del Mediterráneo y los “andariques” roqueros del Cantábrico. En definitiva, es una ascensión que paga por tres largos viajes. | ![]() |
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| En el boletín nº 4 del Gúlmont, de octubre del 64, refiriéndose a la ruta hacia el Tres Mares, Gago escribe: … por allí anduvimos los RI-MA-SA menos uno -unos treinta kilómetros diarios- saludando gentes, cortando barbas, luchando con las gallinas, guardando las retiradas; cumpliendo con los ¡“civiles”!, meciendo cabras, -que el que no ordeña no cena y el que no cena las palma- y diciendo cada día rezos a la madrugada. ¡Alto!, que terminamos en verso y eso es exclusivo de la familia de Plana, quienes saben de memoria la Venganza de D. Mendo tan bien como los deportes de profundidad. Y queda aún lo que sigue y lo que precede, que es tanto o más, para otra hoja que habrá de venir. |
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| Durante el mismo año 1964, Olivar, el Rimasa que faltaba, estaba saltando en paracaídas desde el cielo murciano de Alcantarilla y, pocos meses después participaba en sendas operaciones de la aviación militar, partiendo en avión de la base de Alcalá de Henares y saltando sobre el Pirineo en los alrededores de Jaca y del puerto de la Jonquera. | & |
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| Después de cuarenta y dos años de estar distanciados por la nube gris que separa las vidas, pero que no es capaz de borrar las vivencias, en el re-encuentro del Gúlmont del año 2006, Olivar me entregó un mapa peninsular a escala “uno, un millón” (1 cm. en el mapa representa 10 Km. en el terreno), publicado en 1964 por Firestone Hispania, e impreso en 1966. En él tenía marcadas, con trazos de diferentes colores, las rutas andando, en avión, en auto y en tren, que Mariano había realizado desde el arranque del Gúlmont, en 1960, hasta 1968, año en el que embarcó hacia el Brasil para nunca más volver, salvo en unos pocos y cortos viajes vacacionales. | ||||
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Por un descuido mío imperdonable se extravió el mapa, en la casa rural de El Rivero de Posadas (Córdoba) donde nos habíamos encontrado, pero él lo recuperó y me lo ha mandado en un correo certificado, cuyo viaje, atravesando el “charco”, ha durado veintiséis días. Ahora trato de exponer en este “blog”, un resumen de la información que Mariano plasmó en las rayas que atraviesan esta enorme hoja de papel de color veterano, tazada y recompuesta, y que habrá que presentar en varias partes. La información literal que se acompañará habrá de ser escasa, pues como él me dijo descorazonado, los apuntes de sus salidas se habían quedado en su casa natal asturiana y cuando volvió, al cabo de muchos años, ya no encontró nada. Y la memoria, por sí sola, suele ayudar poco a la historia, sobre todo cuando uno ha estado casi toda la vida alejado de los escenarios de su mocedad. “Me alegra que el mapa esté seguro. Lo difícil va a ser que me acuerde de esas rutas. Salí de España con tan mala leche, que durante años hice un tremendo esfuerzo en olvidarme de todo y de todos. Pero intentaré ayudarnos en ese redescubrimiento. Poco a poco”.
En definitiva, las trazas de un mapa son siempre el rastro de un andar colectivo, hombro con hombro y paso tras paso, que colectivamente se puede recomponer.
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| Dice un proverbio del Congo: “Los amigos que caminan juntos no se olvidan” (de Juan Cruz, “Y, sin embargo, amigos” en El País Semanal de 15 de marzo de 2009). | ![]() |
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