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sábado, 7 de mayo de 2016

1962/11/07 al 14. (Diario)
Excursión al Torcal de Antequera.

1962 1107 Gulmont
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1962 / Nov / 07, miércoles El P. Riera y el P. Jesús han estado en Córdoba, en la delegación del Frente de Juventudes para pedir material de cámping. Les han ofrecido todo lo que se pida y les han dado oportunidad de que dos o tres de nosotros colaboremos con ellos en la exploración de las cuevas de Zuheros. Mañana empiezan la operación. Tienen un presupuesto de 92 mil ptas para material.
La clase de Tecnología ha transcurrido, como de costumbre, en amistosa tertulia. Disertó el Peseto sobre INJUSTICIAS INTERUNIVERSITARIAS.
1962 / Nov / 08, jueves Reunión en el Gúlmont para tratar de los últimos preparativos de la conferencia del viernes. Se determina para el sábado la salida a la Sierra del Torcal de Antequera (Málaga). Ya está todo preparado. El P. Riera anuncia un premio de 1500 pts al mejor resumen de las conferencias que se den.
Cuota Gulmont: 5 pts.
1962 / Nov / 09, viernes Se ultiman los preparativos para dejar la Sala en condiciones para la invitación de los profesores.
Por la tarde bajo a Córdoba a comprar cantimploras y vasos para el Gúlmont, encontrándome, a la vuelta, con que Raca también había bajado a lo mismo. Mi paquete con el material espeleológico aún no ha llegado.
Por la noche tiene lugar la primera conferencia, a cargo del P. Riera.
Después subimos a trabajar en la Sala para preparar la excursión de mañana. Olivar, Cela y yo hacemos la pancarta para el coche. El P. Riera nos proporciona pintura.
1962 / Nov / 10, sábado En talleres he construído el soporte para la boquilla del carburo, para poderlo llevar en casco.
Después de comer se carga el material en el autocar que nos ha de llevar al [Cazorla, tachado] Torcal. Se colocan las pancartas y partimos.
En Antequera pasamos un rato, antes de salir hacia el Torcal, acompañados del Presidente de la Sociedad Excursionista. Con una impenetrable niebla, subimos a pie los dos kilómetros que separan el lugar en el que para el coche, del albergue.


1962 / Nov / 11, domingo A.M.: Tirso y Olivar han salido de mañana, aún de noche, a dar una vuelta por el Torcal. Debido a la niebla se han perdido, no encontrándose con el resto hasta después de mediodía.
José Ignacio, Rodolfo y yo damos una vuelta por nuestra cuenta.
P.M.: Después de una misa a cargo del P. Riera, se parte oficialmente a ver el Torcal.
Por la tarde, antes de partir para Córdoba, vemos Antequera, no siendo muy bien vistos por los indígenas, a causa de la derrota del Deportivo Antequera frente al Málaga. [Todos los foráneos podíamos ser antagonistas]
1962 / Nov / 12, lunes El Sr. Schmidt me ha elegido, junto a otros cinco, para utilizarme como conejo de indias en unos ensayos controlados de los ejercicios de gimnasia.
Le doy los dos carretes al P. Jesús para que los mande a revelar.
Por la tarde, en la Sala, se celebra un ágape complementario de la merienda, con lo que sobró de la excursión.
1962 / Nov / 13, martes El Sr. Gómez Lama nos ha entregado el libro de texto de Química.
En el vestuario nos dan un mono, un pijama y camiseta de deportes.
Por la noche, el P. Herrera, el P. Jesús y yo, subimos al laboratorio fotográfico y sacamos unas ampliaciones a 12x18 cm de las fotografías que se hicieron con la máquina del P. Riera y la del presidente de la Sociedad Excursionista de Antequera.
1962 / Nov / 14, miércoles Han llegado los primeros alumnos de los cursillos de especialización.
Recibo la 4ª carta de casa.
Por la noche volvemos a nuestra ocupación fotográfica. Estamos haciendo más de 300 fotos pequeñas. Yo acabo con todos los dedos de la mano izquierda nicotinizados. Confeccionamos el álbum para el P. Riera, yéndonos a dormir después de oír misa, a las 6'30 de la mañana.

[El "laboratorio fotográfico" que se cita, era una instalación propia de la Universidad Laboral, situada en un piso alto del Paraninfo. Jesús García tuvo la iniciativa de utilizarlo, dado el considerable volumen del trabajo que teníamos entre manos. Él adquirió y trajo de Córdoba el papel fotográfico preciso. Pero el laboratorio era el lugar de trabajo de Rafael Melero, fotógrafo oficial de la Laboral que, supongo, tenía la plaza en propiedad. Dos días después de terminar nuestro cometido, recibimos en la Sala del Gúlmont la visita de Rafael en un tono muy airado, que vino a reprobarnos que le quisiéramos quitar el trabajo. Nuestra experiencia no volvió a repetirse.]
Calco de un Plano del Torcal, posiblemente facilitado por la Sociedad Excursionista de Antequera.

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domingo, 1 de mayo de 2016

1962/10/30 al 1962/11/02:
Cuatro dias de indecisión.




Desde las reuniones en la "Sala Gúlmont" de la U.L.C. y desde la actividad estudiantil, normal y diaria, se programaron las salidas a la Sierra de Cazorla (Jaén) y una alternativa a Santa María de Tras Sierra (Córdoba).


1962 / Oct / 30, martes Es el día indicado por el P. Riera para la reunión del Gúlmont para determinar los detalles de la excursión a la Sierra de Cazorla. Él no puede asistir a la reunión y esta se suspende. Veroz y yo acordamos que si no se hace dicha excursión iremos nosotros a Tras Sierra a espeleologuear.
1962 / Oct / 31, miércoles El P. Jesús nos pone en conocimiento de la existencia de varias cuevas en la carretera de Almodóvar, a unos 10 km de Córdoba y pasado Medina-Azahara.
Probable suspensión de la excursión a Cazorla.
Por la noche, reunión a la que tampoco asiste el P.Riera. Se suspende la excursión a Cazorla, determinándose los componentes de la expedición a Tras Sierra. [(Se realizó una reducida el 3 de noviembre y finalmente otra los días 8 y 9 de diciembre de 1962) La Cueva del Fato ya ha aparecido]
1962 / Nov / 1, jueves Entrenamientos en la práctica de descenso por escalera ligera, efectuados en el pozo del canal. En el primer descenso, por la mañana: Tirso, Veroz, Rodolfo, Alcántara, Górriz y yo. Por la tarde Veroz, Rodolfo, Olivar y yo, colaborando con ladridos, desde la escalera colgada en el pozo, a la recuperación de unos cerdos que se habían caído al canal.
Recibo carta de casa, la 3ª.
1962 / Nov / 2, viernes Se desiste de la excursión a Tras Sierra; después se decide hacerla; se vuelve a desistir, etc.
Por la noche hay reunión en la Sala. El P. Riera soluciona el problema de la comida y se decide nuevamente ir a Tras Sierra, pero yo no podré ir por tener que bajar a Córdoba a buscar el paquete que me mandan de casa.



jueves, 10 de septiembre de 2009

Historia re-imaginada de los motivos del Gúlmont


El Gúlmont fue el extraño resultado de la puesta prodigiosa de un huevo de una extraña ave de paso, en un tiempo y en un lugar que por nada le correspondía. Nadie de los que regían los destinos de aquel lugar y tiempo hubiera imaginado lo que se produciría en aquél nido, tan bien sujeto a una rama del más sólido de sus árboles. El Gúlmont fué el espacio en el que se desarrollaron imaginaciones y se gestaron proyectos inverosímiles. Donde el empuje imparable de los diecisiete años no se encontró con las barreras que a otros espíritus bravos les ha hecho arrodillarse. En el Gúlmont hubo espacio para casi todo. Y allí estuvieron infiltrados y manteniéndolo, hay que decirlo claro, tres extraños curas liberales que lo inventaron, lo organizaron y lo alentaron: Santiago Pérez Gago, Jesús García Álvarez y Alberto Riera Sellabona (+ 28/5/2004).
Las excursiones del fin de semana eran el objetivo principal que nos atraía al seno del Gúlmont. Pero alrededor de aquella actividad se generaba un universo aparentemente secundario que se desarrollaba en el tiempo que mediaba entre las salidas, durante toda la semana o la quincena.
Cuando se consiguió disponer de un local donde preparar nuestra actividad y arreglar las cosas con las que se realizaba, se abrió una nueva dimensión en nuestra vida de estudiantes atados a un internado. El Gúlmont llegó a ser lo primordial. Tuvo para nosotros más importancia, incluso, que los estudios que cursábamos, que pasaron a ser para algunos, un precio que nos aseguraba la continuidad de nuestra actividad. Y con mucho, el indeseado internado se hacía más llevadero precisamente por la existencia de aquel grupo paralelo que absorbía nuestras mejores horas (libres o incluso robadas al estudio).
Fue fundamental la necesidad creada, de dejar constancia escrita y gráfica de nuestros hechos, y así se empezaron a levantar unas escuetas actas de las salidas que realizábamos. Con tenacidad, los primeros directores del Gúlmont consiguieron hacer escribir el informe de salida a aquella tropa de elementos, inicialmente más indisciplinados, inculcándonos un sentido de responsabilidad que nacía del convencimiento de considerarnos, cada uno en su propio cometido, protagonistas de algo que queríamos, que era nuestro y por lo que teníamos motivos para trabajar. Y todos participábamos en su realización, porque cada uno ostentaba una especialidad parcial cuyas observaciones debían figurar en el informe. No creo exagerar si afirmo que aquellas hojas manuscritas fueron en muchos el inicio del interés por la geografía y por múltiples facetas de conocimiento.
Y por detrás de nuestras propias experiencias, sin que nosotros lo viéramos, estaba la intencionalidad en que se fundaba la organización, dirigida, como en el movimiento Scout en el que se inspiraba sin decirlo, a que aprendiéramos a vivir en la naturaleza para que, después, supiéramos vivir en las ciudades.